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Creencias negativas en torno a la vejez

Estereotipos

Estereotipos que nos condicionan

“Todos lo mayores son iguales”.

“Las personas mayores están enfermas, tienen dependencia funcional y son frágiles”.

“Los mayores están solos y aislados”.

“Las personas mayores tienen problemas de memoria”.

“Los mayores son rígidos y no se adaptan a los cambios”.

“Los mayores no pueden aprender cosas nuevas”.

“Los mayores no tienen relaciones sexuales”.

Son algunas de las creencias negativas o estereotipos más comunes sobre la vejez, siempre asociando esta etapa de la vida con la enfermedad, con deterioro de las habilidades físicas y cognitivas y con la falta de intereses vitales. Sin duda alguna estos estereotipos asentados en la sociedad que atribuyen a la edad elementos y condiciones negativas que se asumen como verdades, nos condicionan mucho. Como bien se recoge en el Libro Blanco del Envejecimiento Activo (aquí), estas concepciones en torno a la vejez, van a influir en las expectativas y comportamientos que tenemos con las personas mayores e, incluso, en cómo envejecerá uno mismo.

Como bien se explica en este informe de Imserso, Los estereotipos asociados al envejecimiento generan una imagen inexacta y errónea. La aceptación de hechos que no son reales, pero que son admitidos por la sociedad como tales, pueden tener el efecto sobre las personas mayores de profecía autocumplida, dando cumplimiento a lo que se espera de ellos. Así, por ejemplo, si se espera de las personas mayores que sean sedentarias, será más dificil alentar a participar en actividades de ejercicio físico, lo que puede tener consecuencias futuras sobre la salud física y mental de las personas.

La edad: ¿una limitación?

Estas creencias nos llevan a  pensar que determinados acontecimientos negativos azarosos que ocurren en la vejez son producto de la edad y por tanto son inevitables, dado que la edad no puede modificarse. Con mucha frecuencia encontramos personas que atribuyen a la edad cualquier condición negativa (cansancio, tener problemas de memoria, etc.), cuando, en realidad, la edad es un aspecto secunadario a otras muchas condiciones como la preparación física, el desarrollo intelectual, la motivación por las cosas…

Si las cosas malas que nos pasan se atribuyen a esa condición biológica (los años que uno tiene), y si además pensamos que la edad conlleva una imposibilidad para el cambio (“a esa edad, yo ya no puedo cambiar”), es lógico adoptar una postura pasiva ante la vida y extender una visión limitadora de la vejez.

Nunca es tarde

Beso

Un primer paso para envejecer bien pasa por la eliminación de las falsas concepciones y estereotipos sobre la vejez y el envejecimiento. No cabe duda de que existen cambios a lo largo de la vida y que algunos de ellos son negativos y entrañan problemas para el individuo. Sin embargo, estos cambios negativos muchas veces no son producto de la edad sino debido a otras condiciones modificables: falta de entrenamiento, el desuso, enfermedad…

Si se aprende a llevar un estilo de vida saludable, activo y pleno, la vejez puede ser una etapa de la vida de desarrollo personal y de bienestar; si se aprende a envejecer bien, en la vejez se puede vivir con vitalidad. La investigación pone de relieve (aquí) que se puede aprender a lo largo de toda la vida, y también en la vejez. Por lo que siempre estamos a tiempo de modificar nuestros estereotipos erróneos sobre el envejecimiento. De hecho, está demostrado que las personas que tienen un concepto positivo de su propioa vejez, ¡viven más y con mejor salud!